Vía Crucis procesional
En la tarde de ayer, 15 de marzo, celebramos en nuestra sede canónica un Vía Crucis, en esta ocasión contamos con una colaboración muy significativa: la de la Fundación Pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada que se encarga de sensibilizar a todas las personas sobre la terrible situación que muchos cristianos padecen en muchos lugares del mundo en los que mostrarse como seguidor de Jesús implica muchos riesgos, incluso el de perder la vida.

A las seis de la tarde, se abrían las puertas de la parroquia y las estaciones del Vía Crucis, portadas por feligreses y cofrades, se colocaron alrededor de la plaza del ayuntamiento. Junto con ellas se encontraba el Cristo de la Buena Muerte, perteneciente al conjunto del retablo del Calvario de la parroquia, que fue portado por los cofrades entre los que se encontraban costaleros de los pasos de la Dolorosa, Yacente y Ecce Homo. Tras la imagen se encontraba nuestro párroco, D. José Luis, y el grupo de fieles que acompañó todo el rezo. Este año, debido a la presencia de Ayuda a la Iglesia Necesitada, la temática de las meditaciones nos hizo reflexionar sobre las situaciones de peligro que viven los cristianos por todo el mundo. En lugares como Irak, India, Corea del Norte entre otros, donde son perseguidos, no pueden practicar su fe en libertad e incluso en demasiadas ocasiones mueren como mártires modernos por la fe que compartimos.

Tras el Vía Crucis, con el Cristo de la Buena Muerte ante el altar, asistimos a la Santa Misa de diario de la parroquia que en esta ocasión además coincidía con el día 15, día dedicado a Nuestra Señora de los Dolores por lo que al finalizar la misa le cantamos la Salve en su camarín.



