Procesiones de Semana Santa 2025
El pasado Viernes Santo, 18 de abril, hemos podido salir a las calles con la Procesión del Santo Entierro, con la vista puesta en un cielo gris y amenazante de lluvia. A las seis de la tarde se abrían las puertas de nuestro templo parroquial para ser franqueadas por el muñidor y la Cruz de Guía. Ante las malas predicciones de los meteorólogos se optó por un recorrido inédito, acortando por las calles Jesús, Pozos y Ramón y Cajal, para enlazar con recorrido habitual en la Plaza de Porlier.

Ante la puerta hermosa de la Santa Iglesia Catedral tuvimos la ceremonia del Epitafio, esta vez presidida por D. Hilario Valdés, ya que al llegar antes de lo previsto no pudo ser dirigida por los miembros del cabildo catedralicio. Una vez retornado a la Plaza del Ayuntamiento se pudo realizar el acto preparado por los capataces de los pasos de la Dolorosa y Yacente. Una emotiva ceremonia, por el treinta aniversario, que consistió en una serie de movimientos acompasados en recuerdo de la Madre que dejaba a su Hijo en el sepulcro, con la esperanza puesta en la Resurrección.
Una vez recogidos los pasos en el interior se procedió a la lectura del profeta Isaías y el canto de un Salmo, como preámbulo a las palabras de nuestro Rector. Nos despedimos con la acción de gracias del Hermano Mayor. Como siempre se contó con la asistencia de las escoltas de honor: Guardia Civil y Policía Nacional.

Al día siguiente, en una soleada mañana y con puntualidad meridiana, salió la Procesión de la Soledad, recorriendo las calles del casco antiguo. Como es tradicional escoltada por efectivos del Cuerpo de Bomberos de Oviedo. La parada en la Plaza del Paraguas (lugar que ocupó el antiguo templo parroquial), con especial recuerdo para los cofrades, militares, mineros (del reciente accidente) y feligreses fallecidos, fue uno de los momentos más emocionantes e íntimos del cortejo. Otro momento especial fue la oración por los sacerdotes ante la Casa Sacerdotal Diocesana. Allí, su director, recitó una oración a Nuestra Señora de la Soledad y colocó su petición, en nombre de todos los sacerdotes, en un arca especial que permanece, durante todo el año, bajo el manto de la imagen en su camarín.

Al retorno, ya en la Plaza del Ayuntamiento, se procedió a la habitual lectura del Evangelio, el canto del Himno y la ofrenda de las súplicas de todo el año. Este año fue estrenado un “Ave María” compuesto por el maestro Pacheco, a la que puso voz Vanessa del Riego Ledo. En el interior concluimos con la tradicional Salve de los costaleros. En la presencia acompañaron al Hermano Mayor D. Javier Lozano, Jefe de la Policía Local, y el Capitán D. David Entrialgo, en nombre del Regimiento Príncipe nº3.




